
Gobierno Aprista, siempre un paso atrás.
Inicié hace algunas semanas, una crítica en referencia al gobierno del presidente García y su llamada retórica del “Perro del Hortelano” de la cual nos hemos visto envuelto, todos aquellos que tenemos una opinión distinta del modelo neoliberal implementado y que por lo tanto es señalado como enemigo del país; asimismo, señalando que a la fecha no se ha podido evidenciar taxativamente, cual es ese cambio responsable que prometió en campaña electoral, de la cual hasta el momento, la mayoría de peruanos no ha experimentado ni se ha visto incluida.
Es por eso que ahora en estas líneas quisiera profundizar un poco más, en cuanto al ejercicio de gobierno del partido aprista, en el cual sus dos gobiernos, siempre se han visto relegado en sus políticas públicas implementadas, en comparación con lo que mandaban los contextos políticos, económicos y sociales de carácter mundial, de ese entonces y en nuestra actualidad; empezando con el catastrófico gobierno del 85’ y también con el gobierno actual que aparentemente cumple con los cánones de modernidad, pero que en realidad está muy alejado de la misma.
Por ejemplo en el año 85’, cuando empezaba su primer gobierno el joven presidente García, con una doctrina populista que devenía de los años 30’, realizó cambios funestos contracorriente en la política de nuestro país, claros ejemplos: la estatización de la banca, la congelación de los precios básicos, el endeudamiento externo, etc. Mientras el contexto mundial de ese entonces, estaba lejos de la implementación de políticas estatistas y populistas; por el contrario, dicho contexto exigía una apertura económica liberal y la promoción de la inversión privada como fuente de generación de riqueza y trabajo en el país. Tal es el ejemplo del gobierno de Pinochet en Chile, que en medio de una cruda y sanguinaria dictadura, imponía un modelo neoliberalista, que en los años 80’, devengaría en el despegue económico de Chile y que por ende, continuarían más adelante los siguientes gobernantes democráticos, implementando los cambios sociales graduales, sin desequilibrar las políticas económicas chilenas.
En ese entender, podemos comprender que el Gobierno Aprista, estaba un paso atrás en el establecimiento de su modelo económico en el 85’, en comparación con lo que exigía el nuevo contexto mundial que se estaba internacionalizando y que dependían cada vez más de la inversión privada como medio de desarrollo del país. Es decir, nos encontrábamos dentro de un modelo estatista, dueño y administrador de todo, que tuvo un alto nivel de corrupción; mientras no solamente en algunos países de América Latina estaban abriendo sus mercados, sino que el sistema comunista estaba cayendo en todo el mundo, concretándose con la caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS. Entonces, era el tiempo de ser amigos de los EEUU y aprovechar de los ortodoxos pero necesarios beneficios que traía consigo ese modelo capitalista; era el tiempo de modernizar nuestra constitución sin alienamientos, pero falto olfato político y ver más allá de las narices.
Ahora entrando al segundo gobierno del APRA, dentro de un nuevo siglo y antecedido por una surgiente estabilidad democrática, pasando por una dictadura de nuestro “Chinochet”, que dentro de todo lo malo y lo peor, se pudieron dar reformas importantes para nuestro país en materia económica, las cuales requerían ser enriquecidas por un “cambio responsable”, lo cual se prometió en campaña electoral; pero que debido a una nueva mala percepción del contexto mundial y sus políticas; no se ha cambiado nada hasta ahora; más bien pareciera que el nuevo gobierno intenta congraciarse con sus antiguos perjudicados en la primera gestión, es decir la clase empresarial; olvidándose de que ahora si son necesarios e imprescindibles los cambios en políticas sociales de manera gradual, sin afectar la inversión privada, pero sí, implementando más justicia social.
Como viene ocurriendo en todo el mundo, a raíz del fracaso del modelo capitalista indiscriminado, reflejado en la crisis mundial; es necesario que los gobiernos de los países con políticas neoliberales, sean más equitativos y embanderados de las libertades sociales, que permitan un crecimiento sostenible y no uno indiscriminado, excluyente, que sólo beneficia a las minorías.
Es por eso que, en el Perú la misión urgente es resolver el difícil conflicto de crecimiento con equidad, conflicto de carácter económico, político y moral vigente hasta hoy. El “cambio responsable”, iba con mantener el rápido crecimiento económico, pero además, los frutos de éste, debían comenzar a beneficiar a los grupos de menores ingresos. Esta propuesta no es una cuestión trivial en una economía de libre mercado, en que la situación distributiva inicial es bastante inequitativa.
El reto frustrado por el Gobierno Aprista en este nuevo contexto mundial era poder asumir el modelo económico heredado, sin perder sus ventajas de eficiencia y competitividad, y a la vez corregir su déficit social, proseguir el proceso de modernización y reducir la pobreza creando una sociedad más justa y más cohesionada.
Considero que, no se ha dado como instruía el “Acuerdo Nacional”, una verdadera “Economía Social de Mercado”; en vista de que el actual gobierno no ha implementado como política pública, una orientación económica en que el Estado y el Mercado actúen complementariamente para maximizar el bienestar económico de la ciudadanía; el Estado para lograr la equidad en la distribución de este bienestar deseado, y el Mercado para conseguir una asignación de recursos eficiente.
Finalmente, agregaría que, dentro del discurso del Presidente García y su retórica del “Perro del Hortelano”, lo que busca es dar una llamado de atención y decir al Perú que hay mucha riqueza sin explotar en nuestro país, y que lo único que nos puede ayudar a progresar es, promover la inversión extranjera con carácter de propietario formal de los terrenos donde provienen los recursos del Estado; lo cual considero una idea a medias; y nuevamente el gobierno se encuentra un paso atrás; porque en ese capitalismo extremo, más se parece a la política económica implementada por la dictadura chilena de los 80’; exigiendo el contexto actual, que más allá de una iniciativa de solamente promover la inversión extranjera dentro del país, podamos como país ejercer una “nueva identidad” del modelo, participando competitivamente de una apertura al comercio exterior, donde además de participar equitativamente del crecimiento económico a la sociedad peruana menos favorecida, se pueda converger un DESARROLLO SOSTENIBLE que incluya a su vez políticas de protección al medio ambiente en salvaguarda de las generaciones futuras las cuales no se tienen que ver comprometidas con los excesos propios de una sociedad globalizada y consumista.
MI CONCLUSIÓN:
Una “nueva identidad” propia de un Estado moderno y progresista va de la mano con un DESARROLLO SOSTENIBLE, el cual agrupa no solamente el tema del impacto ambiental, sino que también contempla como ejes de desarrollo el aspecto social y económico.
En el aspecto económico, si nos encontramos inmersos dentro de este contexto globalizado, nos llama la urgencia a ser más competitivos, por lo que rápidamente el enfoque tiene que estar centrado en una mejor calidad educativa que apunte a un desarrollo tecnológico en todos sus niveles. Además que se debe desarrollar en la actualidad, un fortalecimiento de las Mypes buscando un alto nivel de COMPETITIVIDAD, para que el país pueda pasar de ser un país globalizado, en un país globalizante.
En el aspecto social, somos llamados a que dentro de una reforma auténtica en las políticas económicas, seamos una sociedad con mayor EQUIDAD, donde aprovechando de los beneficios que trae consigo esta apertura comercial, más sectores sociales se puedan beneficiar de este crecimiento promovido no sólo por la inversión extranjera en el país, sino que también por la competitiva participación de las empresas peruanas y el recurso humano nacional; en esta sociedad globalizada y su libre mercado.
Concluyendo con el aspecto ambiental, donde todas nuestras políticas sociales y económicas deben ir ligadas a un debido control del medio ambiente. Es necesario que implementemos la PROTECCIÓN AMBIENTAL, como política indispensable para el desarrollo de nuestro país, enmarcados en los instrumentos internacionales como el Protocolo de Kioto, los Objetivos de Desarrollo del Milenio que (garantiza la sostenibilidad del medio ambiente), la Agenda 21, etc.
Sólo a través de un Gobierno que promueva un DESARROLLO SOSTENIBLE que garantice: COMPETITIVIDAD, EQUIDAD Y PROTECCIÓN AMBIENTAL, es que vamos a poder experimentar un verdadero desarrollo no sólo para esta generación, sino también para las futuras.


1 comentario:
Hola:
Interesante tus apreciaciones y la forma como lo sustentas.
Saludos
Publicar un comentario