
Era de esperarse, luego de los trágicos hechos ocurridos en Bagua, que la repercusión sea grande en todo el país; y a su vez se convierta en el inicio de una serie de protestas (relegadas muchas de ellas por el gobierno) que son capitalizadas, por los enemigos de la democracia. Claros ejemplos vemos en la Oroya, con el cierre de la carretera central, Sicuani - Cuzco y en Huancavelica; donde se ha tenido que esperar tanto, para que pueda darse lo que se está dando ahora: la apertura de las mesas de diálogo y concertación por parte del Gobierno y la Sociedad Civil.
Pero donde quisiera puntualizar es en lo siguiente; me llamó la atención un artículo en "Correo", en donde se relacionaba estas tardías mesas de diálogo, (las cuales en su mayoría vienen acogiendo y aceptando muchas de los reclamos plasmados en las plataformas de lucha) como una representación de un Estado débil que no puede imponer el orden y que debe suplicar, para que luego de una metida de pata, se permita el paso por las carreteras bloqueadas por la "sociedad civil"; con lo estaría perdiendo toda la autoridad como para poder seguir llamándose Estado.
Al respecto, podríamos rescatar algunas premisas:
Primero.- Nuestra Inestabilidad Política Actual: Esa reciente encuesta realizada por Apoyo publicada en el "Comercio", es un claro reflejo del momento que estamos atravezando (más allá del crecimiento económico sostenido); lo cual nos viene reflejando como un país que está perdiendo el rumbo y se encuentra en un ambiente de inestabilidad política; debido a un constante enfrentamiento con un importante sector de la población. Por lo que denota que el Gobierno no parece disponer de la fuerza y capacidad para frenar el avance de este común denominador, que persigue convertir el país en inviable, justo cuando empezaba a rodearse de excepcionales condiciones de estabilidad y crecimiento económico en medio de la crisis financiera mundial.
Segundo.- Los enemigos del desarrollo: Esta evidente responsabilidad del Estado ante esta realidad de inestabilidad, viene originando el fortalecimiento (de forma paralela), de quienes desean emular otros modelos económicos de países vecinos -llamados revolucionarios- los cuales quieren imponer el caos, aprovechando cualquier desliz del Gobierno para provocar con sus acciones un derrumbre social, que interrumpa y tire abajo todo lo ganado, entre ellos, la estabilidad democrática.
Tercero.- Responsabilidad de los Gobiernos Regionales y "La sociedad civil": En cuanto a los primeros, parece que hemos sido estafados por la ola pasada de la descentralización, puesto que estos, solo vienen sirviendo como generadores de un descontento social, puesto que no hacen viable ni solucionan nada de los reclamos y descontentos de la "sociedad civil", trasladándose finalmente todos los problemas al Gobierno Central. Por otro lado "las sociedades civiles"-que bien puestas están entre comillas", o tambien llamadas los frentes de defensa; que en realidad demuestran la falta de institucionalidad de los partidos políticos, llamados a ser los verdaderos y legítimos representantes de la SOCIEDAD CIVIL; lo cual dicha deficiencia trae consigo, los brotes revolucionarios, el caudillismo y la instigación de la represión del Estado. (me pareció un chiste escuchar en una entrevista que le hicieron al Congresista Del Castillo, en cuanto a la función que le tocó desempeñar como mediador en el conflicto de los trabajadores de la Doe Run; cuando luego de haberse llegado a un acuerdo con los protagonistas de la paralización y su retorno a sus centros laborales; surge la oposición de representantes de "la sociedad civil", los cuales no desean poner fin a la paralización, si es que antes no se cumplen con ciertos reclamos como: La exoneración de sus multas de tránsito, la derogación de la Ley de la Carrera Magisterial, entre otros chistes que no les compete...).
MI CONCLUSIÓN:
El Gobierno debe construir de manera urgente, canales de diálogo (pre-conflictos), que permitan el entendimiento orientado hacia el objetivo de devolverle la viabilidad política al país; fortaleciendo las mesas de concertación, que involucre de manera efectiva y comprometida a los Gobiernos Regionales, quienes puedan ser agentes de primera instancia ante cualquier levantamiento o reclamo; y de esa manera sobreponer el diálogo y la consulta, antes que la represión, la fuerza y el terror. (La fuerza en ciertos momentos es necesaria, dentro del principio de autoridad que le compete al Gobierno; pero antes se deben agotar todas las vías previas de diáologo posibles con los legítimos representantes de LA SOCIEDAD CIVIL).
Finalmente, todos estos objetivos deben estar orientados a su vez, a evitar cualquier levantamiento de caudillismo irracional, que luego se puedan transformar en propuestas políticas y proyectos electorales que contravengan nuestra estabilidad democrática y progresivo crecimiento económico.


